Hace poco salí con unos amigos y como consecuencia del 11º Festival de cine en Málaga, llegando hacia la zona del Teatro Cervantes, nos encontramos metidos de lleno en medio de dicho festival a la salida de algún evento que tuvo lugar en el teatro. Nos acercamos a curiosear y pudimos contemplar en directo, una parte del auge y las implicaciones sociales que arrastra el mencionado fenómeno fan. Esto despertó en nosotros cierta curiosidad por dicho suceso e hizo plantearnos cuestiones sobre el tema.
A través de la web, he realizado una pequeña búsqueda (vamos, lo que hacemos todo; corta-pega) con el fin de satisfacer mi propia curiosidad, y de paso la de mis amigos (acérrimos lectores de mensurábilis) y la de cualquiera que esté interesado en este tema.
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La palabra fan proviene de la palabra fanático. El fanatismo es la pasión exacerbada e irracional hacia algo, sin que el fanático o el grupo de fanáticos toleren su cuestionamiento o estudio del mismo. Existen varios tipos de fanatismo, y se producen debido a la afinidad con una persona, religión, ideología, o un pasatiempo entre otros tópicos.
Desde un punto de vista psicológico, lo propio del fanatismo es el ansia de seguridad total de quienes, en el fondo, se sienten existencialmente inseguros. En este sentido lo interpretan algunos psicólogos. Por ejemplo, para Adler, el fanatismo es una compensación de un sentimiento de inferioridad que niega la razón al otro. Siguiendo esta línea psicologicista, Freud, en El malestar de la cultura, afirma que el hombre se encuentra escindido entre dos tendencias contrarias: el ansia de felicidad y el ansia de seguridad. Nuestra conciencia de individuos es la causa de que nos sintamos solitarios, así como la corporalidad es la fuente de males como las enfermedades. Por eso, para buscar la felicidad puede imponerse la exigencia de abolir ambas facetas.
La conciencia de la individualidad se suprime mediante la atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirve el alcohol y otras drogas, el éxtasis sexual, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión incondicional a sectas y facciones totalitarias políticas o religiosas, la entrega a un líder o a un amante posesivo. La conciencia corporal se disminuye mediante la reducción de las vivencias corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida corporal se desarrolla.
Algunos sostienen que el fanatismo es considerado un principio lógico de la ignorancia. Citando a Jenkins, resalta cómo estos espectadores adoptan un modelo de recepción más intenso emocionalmente, al mismo tiempo que lo incorporan como una auténtica actividad cultural. Subraya cómo los fans no solamente consumen material extratextual (por ejemplo, el merchandising), sino que además producen. Entre las creaciones artísticas, habría que destacar los disfraces o las newsletters, pero posiblemente la más importante sea la construcción de páginas webs no oficiales relacionadas con los programas o series que siguen.
Es evidente que el mercado de la música ha sido el más beneficiado y a la vez el más influyente, y que mayor repercusiones ha tenido acerca de este fenómeno a lo largo de las décadas del siglo XX y principios del XXI:
- En la década de los 50, los/las adolescentes estaban todavía férreamente sometidos a la disciplina paterna, hasta que la llegada del rock and roll revolucionó el panorama social, haciendo aflorar nuevos modelos de conducta entre una juventud que comenzó a mostrar un espíritu rebelde.
- La década de los 60 estuvo marcada sobre todo por la beatlemanía. En un ambiente social de mayor permisividad, las chicas comenzaron a soltarse el pelo y a lucir las piernas gracias al invento de la minifalda. Los Rolling Stones se alzaron como máximos rivales de los Beatles.
- Entre los hippies, los heavys, la música disco y el punk, los años 70 alumbraron nuevas estéticas urbanas y, en consecuencia, nuevos tipos de público. Se produjo un hecho decisivo: la industria musical se percató de que el público más juvenil –principal cantera del fenómeno fan- comenzaba a poseer un alto poder adquisitivo y se lanzó a la fabricación de ídolos diseñados a la medida de los gustos de estos adolescentes.
- La explotación del fenómeno fans por parte de la industria discográfica dio una nueva vuelta de tuerca en los años 80, aprovechando al máximo las técnicas de merchandising y con la trascendental irrupción de la MTV como nuevo canal mediático de difusión masiva. Aparecieron numerosos artistas destinados específicamente al público adolescente, y cuyo impacto rara vez tenía continuidad más allá de uno o dos discos.
- Todo lo que comenzó a apuntarse en la década anterior en torno al fenómeno fans se multiplicó de manera espectacular en los 90. Los grupos vocales de calculado diseño, masculinos o femeninos, florecieron y arrasaron en las listas de ventas: las Spice Girls y sus secuelas (All Saints, Sugababes), Take That, Backstreet Boys o ‘N Sync,en el caso de los chicos. Imagen y mercado se hicieron ingredientes indispensables para el éxito.
- En estos inicios del siglo XXI se mantiene la tónica apuntada en los finales del anterior. La industria discográfica continúa centrando sus objetivos principales en extraer el máximo rendimiento del fenómeno fan, a través de colosales campañas mediáticas y promocionales de sus jóvenes estrellas. Y perfeccionando sus técnicas y estrategias: en la actualidad, lo que más vende son las chicas. Las razones de esta tendencia generalizada pueden intuirse: el público femenino puede identificarse con distintos modelos a imitar, mientras que el masculino ve con buenos ojos que se le ofrezca una colección de caras bonitas y cuerpos explosivos.
Bibliografía: