No escribo porque lo que escribo sea bueno, sino porque es mío y lo escupo. Y me encanta escupirlo. Ideas al azar, palabras que me vienen a la cabeza sin tener sentido o coherencia. Y es tremendamente placentero. Es como pintorrear en un papel en lugar de hacer un dibujo. Es una liberación literaria y mental. Me abandono y sólo escribo sin más,lo que viene. ¿Cómo suena la mente cuando le dejamos pensar lo que quiere sin reglar sus pensamientos?
Horas muerta:
Las horas se han muerto, pero sólo un rato. En el caldero el agua hierve tranquila. La mina se desliza por el papel. Tanto tiempo ansiando y al fin la agonía muere. La liberación. Me he liberado. El papel es ahora perfecto y blanco y pide lo que ha de pedir.
La ventana se vuelve azul de noche. No tengo prisas. Cae un esbozo de ilusiones entre los libros ajados. Me fui y regresé, pero estoy cerca y ya he vuelto. La calma. Y estoy en paz. ¿Qué oigo en el silencio? Aunque no entiendo la brisa a veces, porque va y viene. Yo iba y venía también. Al fin sedimentos de mí crecen en la calidez de la oscura tierra, que me protege. Las horas se han muerto, pero sólo un rato. Sigue la luz ténue sobre la alfombra. Cálida. Yo. Mi yo. Y es ahora.
